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Revista El Federal el 29 de julio de 2010
“EL VETERINARIO PUEDE SER CLAVE PARA LA CADENA ALIMENTARIA”
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-¿Cómo se posiciona el país en materia de bienestar animal?
- Estamos evolucionando, pero es un problema netamente cultural sobre lo cual queremos profundizar nuestra tarea. Hay que distinguir dos cosas: por un lado la conducta animal y por el otro el bienestar animal, que trata de comprender las necesidades de los animales, que hace que un animal tenga acceso libre al agua, al alimento, a no ser injuriado, a tener una muerte digna, eutanásica, y que por una cuestión cultural, son temas que no se aplican. En los últimos 10 años, se ha avanzado lo suficiente pero falta mucho para poder afirmar que el país se posiciona correctamente en materia de bienestar animal.
-¿Un buen asesoramiento veterinario asegura una mayor productividad animal?
- En todo sentido. La gente considera que el veterinario es un costo, pero es un costo intangible, lo que le puede redundar en beneficio es muchísimo más que el costo que tiene el asesoramiento veterinario. Generalmente las personas recurren al veterinario por un tema sanitario, pero está mucho más allá de un problema sanitario. Tiene que ver en un asesoramiento sobre la construcción de las instalaciones, cómo hacer una aguada, cómo transportar los animales, cómo se deben cargar a los transportes, es decir, todo el manejo que hace a la producción. Si bien el veterinario tiene interpretaciones muy específicas dentro de su formación, maneja temas de economía, de macroeconomía, de producciones intensivas, de temas que tienen que ver con la posibilidad de recuperar áreas productivas y de generar aquellos procesos que están más vinculados con una economía reciente. El veterinario interviene en toda la cadena comercial, en la que tiene capacidad e incumbencia.
-Da la sensación de que se consulta al veterinario para “apagar incendios” y no para prevenirlos…
-Exactamente. Te cuento un caso típico cuando uno se recibía de veterinario. Llamaban al veterinario cuando ya la vaca hacía tres días que no podía parir. Te deprimía, porque la situación era irreversible. Lo lindo de nuestra profesión es que estamos en contacto con la vida. Lo que tenemos que generar nosotros es vida para cumplir con toda la cadena alimenticia para que más gente tenga vida y acceso a los alimentos, y sobre todo proteínas de buena calidad, que es la deficiencia que hay en el mundo. En relación a esto hay una línea en la que está pensando el Consejo, que tiene que ver en cómo pensar el rol del veterinario en el siglo XXI como el tema del cambio climático, una complejidad que tiene que ver con cuáles son las medidas de mitigación o adaptación que nuestro país está tomando como país con una economía emergente, pero también cómo las visiones profesionales pueden cumplimentar ese tipo de actividades, en la complejidad en torno a la mayor cantidad de lluvias, de calor intenso, la desertificación; no olvidemos que la Argentina es el 75 por ciento zona árida y semiárida, donde hay producción intensiva de ovinos y caprinos, y de vacas que produce metano y colabora con los gases de efecto invernadero, causante del Cambio Climático. Hay que empezar a pensar en una adaptación desde la visión del nuevo profesional en torno a estas problemáticas que hacen al Cambio Climático, este también es un desafío de la profesión.
- ¿Cuál es la función del Consejo?
-El Consejo regula la actividad de la matrícula, los regula en cuanto a los problemas de ética, de honorarios, etc, pero en esta gestión, hemos querido darle una visión más gremial y acercarnos más a la sociedad. Hay muchas cosas que ocurren que hacen que tengamos que interactuar con la comunidad. La gente de la ciudad tiene más visto y asociado la función del veterinario en la salud y el cuidado de perros y gatos, pero el veterinario tiene otros roles, como son por ejemplo, atender los problemas de zoonosis, las enfermedades transmitidas desde los animales al hombre, y realmente eso la gente desconoce a excepción de la rabia, que es una de las principales zoonosis. El veterinario también se ocupa del control bromatológico y la calidad agroalimentaria de los alimentos, dado que no se comercializa ningún producto de origen animal que no tenga la firma de un veterinario. También, en la parte de producción y postproducción, que es la transformación de ese producto vivo en carne, fiambre, huevo, pollo, etc. Los veterinarios cumplen un rol muy importante en lo que se refiere a las fuerzas armadas y de seguridad. Tienen una actividad destacada en el campo, que lamentablemente en función del crecimiento del monocultivo de la soja, que ha desplazado en gran medida las áreas que eran de producción animal a producción verde, lo cual ha disminuido el accionar del veterinario en esas zonas. Además, el veterinario cumple un rol muy importante en lo que es la preservación del medio ambiente y en cuanto al bienestar animal.
-¿En qué proyectos están trabajando en la actualidad?
-Estamos proyectando lanzar el 6 de agosto lo llamamos “Programa Veterinarios en Catástrofes”. Cuando se produce una catástrofe en lo primero que se piensa es en la asistencia humanitaria, y eso no debe faltar, pero en un segundo momento hay que empezar a poner en movimiento nuevamente los engranajes productivos, esto implica que si fue afectado un tambo, una unidad productiva, cómo puede colaborar el veterinario en ese proceso. Nuestro lugar está en el control bromatológico, en el control de las zoonosis, etc. Para esto el Consejo creó un cuerpo de profesionales altamente capacitados que, en coordinación con organismos del Estado, intervengan en situaciones de extrema emergencia, y así reducir el número de víctimas y extender el entrenamiento de otros profesionales para regionalizar las respuestas y la participación organizada de equipos de voluntarios.
-¿Cuáles son los mayores problemas con que se enfrenta hoy el veterinario?
- En parte pasa por lo económico. Para los que hacen animales de compañía, el tema es lo salarial. Si bien las consultas no son caras, para un asalariado resulta cara porque al hacer análisis complementarios como una radiografía o análisis de sangre, son costos mayores que le generan un problema. En cuanto al veterinario rural, el problema es la soja que ha desplazado a las pequeñas unidades productivas familiares; pasamos a 18 millones de hectáreas cultivadas de soja, que si bien es la entrada primaria de la economía argentina con 10 mil millones de dólares anuales, el tema es cómo se han modificado las prácticas que había antes y, también, tiene que ver con los períodos de fuerte urbanización hacia algunas regiones de nuestro país producto de la crisis socioeconómicas. Así como hubo pasajes del campo a la ciudad, de productores, peones, también lo hubo de veterinarios que estaban en el campo y fueron a trabajar a la ciudad, especialmente porque las unidades productivas se fueron transformando, y tiene que ver con la rentabilidad que en un momento daba determinado tipo de producto que fue sustituido. La idea de todo esto es proyectar a futuro el rol del médico veterinario en el proceso productivo argentino para el siglo XXI donde haya fuerte intervención de quienes son efectivamente aquellos que pueden definir una condición económica productiva, es decir, el médico veterinario.
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