| Las mujeres en la veterinaria argentina |
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Corría el año 1936, y en aquella, nuestra vieja Facultad de Agronomía y Veterinaria, mas precisamente en la pequeña Clínica de Pequeños como la llamábamos, donde hoy esta el Hospital Escuela sucedía un hecho trascendente, no solo para la veterinaria argentina sino también para toda Latinoamérica. Desafiando prejuicios sociales, culturales y hasta políticos, y por que no decirlo, el machismo, que por muchos años mantuvo a la mujer destinada a labores domesticas o subalternas, en julio de ese año se graduaba como Medica Veterinaria Amalia Pesce de Fagonde, Amalita para quienes tuvimos el placer de conocerla, y como no recordarla, siempre coqueta y muy querida por sus compañeros. Comenzó sus estudios y al casarse dejó por un tiempo la Facultad hasta que luego terminó la carrera. Desde sus comienzos se dedicó a la microbiología. Trabajó en la Sección Patología Animal del Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Nación, donde creó el primer laboratorio de anaerobios. Becada por el gobierno francés en el Instituto Pasteur de París a su regreso se dedicó al estudio de los sueros y vacunas. Falleció en 1982. En diciembre de 1936, la siguió María Teresa Pansecchi de Marzoratti Trabajó en el Mercado de Concentración de Aves y Huevos de la Municipalidad de Buenos Aires. Iinició la carrera docente en la Cátedra de Clínica de Animales Pequeños desde ayudante hasta profesora de los pocos veterinarios que aun quedamos de aquellos viejos tiempos. El 13 de marzo de 1937 se recibía Emma Mocoroa, la primer graduada en la Facultad de Veterinaria de La Plata, también orientada como casi todas las mujeres de esa época a la microbiología. No puedo dejar de recordar a una mujer extraordinaria, con quien mantuve una cordial amistad hasta su muerte, por un cáncer de lengua que ella misma se diagnosticó, la Dra Carmen Núñez de Tavella, quien fuera la quinta mujer graduada en nuestra Facultad. Pero vayamos un poco a la historia. Cuando la mujer tuvo acceso a la atención de los animales? En el Imperio Romano los médicos, tanto humanos como veterinarios no gozaban de gran prestigio, sus conocimientos eran empíricos, y muchas signados de supersticiones ya que les estaban vedados los estudios científicos. Hay referencias que en el Circo Romano, los médicos se ocupaban de los gladiadores y las mujeres al control de las bestias. Esto esta demostrado ya que en el Museo Galoromano de la Ciudad de Lyón, Francia, se encuentra una lápida correspondiente a la tumba de una “médica de animales”. Hay una gran controversia sobre quien fue la primer medica veterinaria en el mundo. Para algunos fue Alleen Curt, de origen irlandés, que se graduó en el New College de Edimburgo en 1897. La historia de ella es digna de contarse. Obtuvo su titulo con nombre y sexo falso, y su condición de Medica Veterinaria no pudo oficializarse hasta 1922, ya que el Real Colegio de Veterinarios no se lo permitía. Durante la primera guerra mundial trabajó en el Hospital Veterinario de Francia, en la Cruz Azul, que, fue creada junto con la Cruz Roja y destinada al cuidado de los animales. Una vez terminada la contienda volvió a Irlanda donde ejerció la Clínica y la Inspección de Alimentos. Para ubicarnos en la Inglaterra de esa época, no tan lejana, principios del siglo XX, basta leer un articulo publicado en 1915 “LOS VETERINARIOS NO QUIEREN MUJERES” con un argumento textual que hoy causaría risa: “resultaría poco poético una linda chica vaciando el recto de un asno o asistiendo al parto de una vaca.” Para otros autores fueron las rusas Krusewka y Dobrowlskaia en la Universidad de Zurich en 1889. De la primera no se tuvieron noticias, pero la segunda trabajó como veterinaria en la Rusia meridional. En Estados Unidos, Mignon Nicholson, recibida en 1903 es considerada la primer mujer veterinaria norteamericana. La Dra. Elinor Mc Grafh, recién en setiembre de 1916 es admitida en la Asociación Medica Veterinaria de Chicago Ella y la Dra. Florence Kimball, de la Universidad de Cornell, son reconocidas como las pioneras en la Clínica de Animales de Companía. También debemos recordar a la Dra. Mariana Plehn, la primer mujer designada profesora en la Escuela de Veterinaria de Munich en 1915 y a la finlandesa Inés Sloberg graduada ese año en la misma Escuela. España es un caso muy particular. En 1961 se publica la Ley de los Derechos de la Mujer, sin embargo no les es permitido trabajar en la carrera militar, jurídica y fiscal, lo que fue dejado sin efecto recién en 1978. Desde el siglo XVIII la mujer tuvo destacada actuación en el mundo de los toros. Cuentan los que saben, que una madrileña apodada La Pajelera porque se ganaba la vida vendiendo antorchas y pajuelas de azufre, fue una excepcional torera. Una tarde, en la Plaza de Zaragoza impresionó tanto al pintor Goya que la inmortalizó en un aguafuerte de su colección Tauromaquia que hoy se puede ver en el Museo del Prado. Sin embargo la primer mujer veterinaria que actuó en ese medio fue Vicenta Ferreres Navarro en 1956.Y lo hizo porque siendo funcionaria de la Municipalidad de Málaga y no habiendo veterinarios disponibles, tuvo que reconocer los toros y hasta asesoró al Presidente de la Plaza de Toros. A pesar de esto, la Medicina Veterinaria estaba limitada a los hombres. En España la profesión veterinaria está llena de anécdotas. María Cerrato Rodríguez, nacida en un pueblo de Badajoz, era hija y nieta de veterinarios. El padre tenía una herrería y el hijo varón no quiso seguir la carrera. La situación económica de los veterinarios era muy mala y la herrería era mucho mas rentable por lo que necesitaba un veterinario para continuar el negocio con el que mantenía a su familia y entusiasma a su hija seguir la carrera. En 1925 pide permiso a la Universidad de Córdoba ya que por una Real Orden del 11 de junio de 1888 las mujeres no podían cursar estudios universitarios. Ejerció la profesión hasta 1967, cuando se jubiló. Hoy, en su pueblo natal, Arroyo de San Serván, hay una calle con su nombre. En Madrid, la primer graduada fue la vasca Luz Zalduegui, quien se recibió con excelentes notas el 18 de julio de 1935.Casada con un colega veterinario que iba a trabajar en el Protectorado de Marruecos, se presenta a concurso por un cargo pero se lo negaron por ser mujer. Estos son unos pocos ejemplos de las vicisitudes que tuvieron que afrontar las primeras mujeres veterinarias. Nuestro país no fue ajeno al problema. La Dra. Estela Menchaca, por todos conocida, se presentó a concurso en la entonces Municipalidad de Buenos Aires. Si bien era la primera en la selección no se le dio el puesto por ser mujer. Como era una vasca muy tozuda, hizo juicio y lo ganó. Pero los colegas no se lo perdonaron. La destinaron al Mercado de Concentración de Pescados, que funcionaba de noche, en Barracas donde trabajó por nueve años. Era una gran dibujante y aprovechó la oportunidad para organizar un museo donde dejó plasmadas todas las especies comestibles argentinas. Fue Vicepresidenta de INTA pero no pudo ocupar la presidencia, que quedó acéfala, por ser mujer. Esto fue hace unos pocos años y en nuestro país. Fueron muchas sus actividades tanto en la docencia e investigación como en el Consejo Profesional y la Sociedad de Medicina Veterinaria. Aunque parezca mentira, la primera guerra mundial tuvo una gran influencia en el rol de la mujer en la veterinaria. En 1917, en Illinois, Estados Unidos, un grupo de esposas de veterinarios, con el lema de Hospitalidad se agrupan para ayudar en los trabajos de sus esposos veterinarios. Pero llega 1918 y con él la guerra. Los hombres tuvieron que ir a combatir y quedaban muy pocos. Fueron esas mujeres las que tuvieron que afrontar la situación. Crecieron y se formaron otras asociaciones en varias partes del país. Veinte años después otra guerra asola al mundo. Otra vez parten los hombres. Hacen falta veterinarios, la mentalidad había cambiado y con el apoyo de esas instituciones comienzan a ingresar a las Facultades de Veterinaria las mujeres. Al terminar la contienda tiene lugar en Londres el Congreso de Medicina Veterinaria y Zootecnia que estaba suspendido por la guerra. Y se unen las Asociaciones Auxiliares de Mujeres de la Profesión Veterinaria, formando la Asociación Mundial a instancias de la Sra Booth, esposa de veterinario quien visitara nuestro país varias veces Pocos de los actuales veterinarios y estudiantes saben que la Guardería que funciona en la Facultad de Ciencias Veterinaria de Buenos Aires fue obra de ellas. En muchos países, tienen una destacada actuación en beneficio de la profesión. Pero la veterinaria fue cambiando de panorama. En 1985 el 50% de los graduados eran mujeres, y esa asociación dispone cambiar y tratar de incluir en su comisión a las veterinarias y sus esposos. Tan importante es el advenimiento de la mujer en nuestra profesión que el Congreso Mundial de Historia de la Veterinaria que tuvo lugar en Brno, República Checa, en setiembre del año 2000 estuvo dedicado al proceso histórico-social de la mujer en la veterinaria. Aparece un nuevo escenario, la ” feminización “ de la Medicina Veterinaria. Esto a motivado a muchos investigadores sociales a buscar las razones culturales, históricas y económicas que han llevado a este aumento del numero de mujeres en la profesión. Uno de los argumentos esgrimidos es que la mujer tiene una inclinación natural a la investigación científica y un mayor amor y capacidad de compasión por los animales. Otros destacan que la imagen menos rural, especialmente mostrada por la televisión y el cine es otro de los factores. En el año 1991, Whiteley y Drum establecieron el “Síndrome de la mujer veterinaria exitosa” y la caracteriza como perfeccionista, objetiva, conciente, leal, autosuficiente y el dinero no es su principal objetivo ya que manejan otros valores. La introducción de la mujer en la veterinaria la podemos ver al comprobar como evolucionaba el número de matriculados en el Consejo Profesional de Médicos Veterinarios. Al hacerse obligatorio ese requisito se matriculan 492 veterinarios de los cuales 23 eran mujeres. Luego el número de mujeres era muy pequeño pero aumentaba día a día. En 1974 el porcentaje no llegaba al 10%. Es en este siglo que comienza a crecer, con un 50% en el año 2001 llegando este porcentaje al 75%en la actualidad. En Finlandia el 95% son mujeres. Pero este homenaje no sería justo si no recordáramos a muchas de las que, gracias al ejemplo de la Dra. Fagonde hicieron tanto por la profesión. En 1965 el Consejo Profesional de Médicos Veterinarios incluye por primera vez una mujer en su Consejo Directivo como vicepresidenta, a la Dra. Renee Lacoste. A la Dra. Ana Giacosa de Crescini, que ocupara importantes cargos tanto en el Consejo como en la Sociedad de Medicina Veterinaria. Y que decir de la Dra. Martina Segura que fuera la única mujer que dirigió los destinos de esa institución dedicándole todo su esfuerzo. En nuestra Facultad dos veces ocuparon el Decanato médicas veterinarias. Y vaya también nuestro homenaje a las heroínas de todos los días, las que eligieron esta, nuestra profesión y que desde los consultorios, laboratorios, fabricas, en el control de los alimentos y la salud pública, la docencia y la investigación y hoy en las fuerzas de seguridad, a pesar de las desventajas sexistas que aun existen, trabajan para el engrandecimiento de la Profesión Veterinaria. |


